Había una vez un gato que se llamaba Fellini.
Sin conexión a internet, sin caja de ahorros, sin hipotecas, sin aportes jubilatorios, sin responsabilidades, sin otra cosa que...
La dolce vita.
Fotografía
Marce Riarte.

Plegarias para un niño dormido, quizás tenga flores en su ombligo,
y además, en sus dedos que se vuelven pan,
barcos de papel sin altamar...
se ríe el niño dormido, quizás se sienta gorrión esta vez,
jugueteando inquieto en los jardines de un lugar
que jamás despierto encontrará.
Plegarias para el sueño del niño, donde el mundo es un chocolatín,
adonde van? mil niños dormidos que no están,
entre bicicletas de cristal...
se rie el niño dormido, quizás se sienta gorrión esta vez,
jugueteando inquieto en los jardines de un lugar
que jamás despierto encontrará...
Que nadie, nadie despierte al niño,
dejenlo que siga soñando felicidad,
destruyendo trapos de frustrar, alejandose de la maldad...
se ríe el niño dormido, quizás se sienta gorrion esta vez,
jugueteando inquieto en los jardines de un lugar.
que jamás despierto encontrará...


Luis Alberto Spinetta.

El ave lucha para salir del cascarón, y nada más.

El huevo es el mundo


Quien quiere nacer tiene que destruir un mundo.


Te lo dice Hesse, te lo pinta Dalí.

(Gracias Lucas.)


Wassily Kandinsky




Joan Miró

Hay un sapo adentro de un globo
adentro de una flor adentro de un mago
.
Hay una sonrisa adentro de un chupetín
adentro de una guirnalda adentro de un payaso.

Hay un sueño adentro de una esperanza
adentro de una lágrima.



Hay un lugar donde hay muchas cosas
y no se ven.


/cantoenelviento

No vemos jamás las cosas tal cual son,




las vemos tal cual somos.







Viento ven.

Y llévate contigo
cada una de mis frágiles
y suaves astillas,
desnúdame,
déjame morir así.
Pero nunca me olvides.









Mañana
me vestirán con cenizas al alba,
me llenarán la boca de flores,
Aprenderé a dormir

en la memoria de un muro,
en la respiración
de un animal que sueña.






Un campo donde

los pájaros cantan

y las gaviotas callan

Que aquel pez

de aguas azules escuche

un sol por la noche y una

luna por el día.

Que nadie sea olvidado para sacarse

las ganas de correr a un conejo.


DELFINA GOLDARACENA (1990-2006)

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.
¿Por qué me acaricia, por qué me enternece
esa canción dulce, llorosa e incierta
que apaciblemente muere en la ventana
a las tibias auras del jardín abierto...?

Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en una galería de museo.
Además te quiero,

y
hace tiempo y frío.


Libertad es decirle al espejo,
Mírame no voy a morir sin vivir



Y me tropiezo con sus colmillos,
viejos,
achacados por tanto camino, pies cansados;
pareciera que nunca termina esta colina de inmensos pastos
donde el sol escupe frívolamente sus doradas ansias
de querer llevárselo todo.
Nadie sabe nada, no ven nada.
Vuelve a sujetarme con fuerzas
ese viento sordo que no me deja volver.
Vuelven a amarrarme la angustia, la duda, la fragilidad.
La ansiedad, alegría, ganas de volar.
Ya no quiero volver.



La vida es como una caja de bombones,
nunca sabes lo que te va a tocar ~
ÁNGELUS

Quién me iba a decir que el destino era esto

Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.

Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.

Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.

Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra.

Mario Benedetti

Otro Cielo

No existe esponja para lavar el cielo
pero aunque pudieras enjabonarlo
y luego echarle baldes y baldes de mar
y colgarlo al sol para que se seque
siempre te faltaría un pájaro en silencio

no existen métodos para tocar el cielo
pero aunque te estiraras como una palma
y lograras rozarlo en tus delirios
y supieras por fin cómo es al tacto
siempre te faltaría la nube de algodón

no existe un puente para cruzar el cielo
pero aunque consiguieras llegar a la otra orilla
a fuerza de memoria y pronósticos
y comprobaras que no es tan difícil
siempre te faltaría el pino del crepúsculo

eso porque se trata de un cielo que no es tuyo
aunque sea impetuoso y desgarrado
en cambio cuando llegues al que te pertenece
no lo querrás lavar ni tocar ni cruzar
pero estarán el pájaro y la nube y el pino.

Mario Benedetti
Nostalgia

¿De qué se nutre la nostalgia?
Uno evoca dulzuras
cielos atormentados
tormentas celestiales
escándalos sin ruido
paciencias estiradas
árboles en el viento
oprobios prescindibles
bellezas del mercado
cánticos y alborotos
lloviznas como pena
escopetas de sueño
perdones bien ganados
pero con esos mínimos
no se arma la nostalgia
son meros simulacros
la válida la única
nostalgia es de tu piel.

Mario Benedetti